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Guillermo Rivera Fúquene: Secuestrado, Torturado y Asesinado

Acciones Urgentes

Luis Miguel Morantes
Secretario General
Confederación de Trabajadores de Colombia CTC

El Compañero GUILLERMO RIVERA FUQUENE funcionario de la Contraloría de Bogotá D.C., lo conocimos como una persona infatigable en la lucha por hacer respetar los Derechos de los Trabajadores. En el año 2.000 y 2.001, ante el embate de la Administración Distrital, contribuyó de manera decisiva a la creación del Sindicato de los Servidores Públicos de Bogotá D.C. –SINSERVPUB-, que se concretó el 24 de Febrero de 2.001 y obtuvo su Registro Sindical el 19 de Septiembre del mismo año. Posteriormente asumió la Presidencia del Sindicato y de manera fraterna, serena pero dinámica dirigió los destinos de la Organización Sindical.

El 22 de Abril de 2.008, corrió la noticia de su desaparición y de inmediato se puso en conocimiento la situación ante las autoridades correspondientes, que informaron que habían designado una Comisión de Fiscales y un grupo de búsqueda de la Policía para localizarlo.

El Espectador del 16 de Mayo de 2.008, relata:

“La última vez que vieron a Guillermo Rivera Fúquene, dos patrullas y cuatro motos de la Policía lo interceptaron en un parque del barrio El Tunal. Iba trotando para el gimnasio y estaba a sólo una cuadra de su casa. Un uniformado alto y corpulento lo detuvo. El sindicalista preguntó asustado: “Que pasa, si yo vengo de dejar a mi niña en la ruta”. “¿Cuál ruta, cuál ruta?”, gritó el policía, lo esposó y lo subió bruscamente a la patrulla.

Ese fue el testimonio que dio una vecina del barrio, quien pidió no ser identificada. Sonia Betancour Rojas, la esposa de Rivera, escuchó el relato, les solicitó a los edificios contiguos al parque los videos de las cámaras de seguridad para corroborar la versión. En las imágenes, borrosas y de mala calidad, se ve al sindicalista trotar cerca al parque, se ven las dos patrullas de la Policía y una moto, pero en la esquina exacta donde fue interceptado por los uniformados, según el testimonio, no había cámara. Betancour guarda los videos y los repasa de vez en cuando. Cree que esa prueba es fundamental para dar con el paradero de su esposo, desaparecido desde el 22 de abril”.

“Ese mismo día, a las 11 de la mañana, Betancour recibió una llamada del celular de su esposo.
“Me puse tan nerviosa que no entendí muy bien lo que me decía”. Sólo recuerda que le preguntaron, “¿Habla la señora Sonia? Nosotros tenemos a Guillermo, él está bien”. Después ella, por efecto de los nervios o del ruido que se escuchaba al otro lado de la línea, entendió que le dijeron, “aliste dinero. No vaya a decir nada”. “Repítanme que no escucho nada, repítame”, les suplicó. “Espere otra llamada”, dijo un hombre de voz gruesa y colgó”.

“El 1° de mayo Betancour recibió una nueva llamada, esta vez de una mujer que decía ser testigo de la desaparición de Rivera. Se reunieron en el apartamento de Betancour. La mujer, que advirtió que no declararía ante la Policía, dijo que esa mañana vio en el parque mucha policía y eso le llamó la atención. Según ella, había cuatro motos y dos patrullas. Dice la testigo que vio cuando un señor de buso rojo y sudadera azul fue detenido por los uniformados y montado a la fuerza en la patrulla.

La testigo señaló en un mapa el lugar exacto donde fue interceptado Guillermo Rivera. La familia del sindicalista acudió a las cámaras de seguridad de edificios cercanos, pero solo quedo registrado a las 6:30:20 de la mañana pasó Rivera, y detrás de él una nueva patrulla. Ya la Fiscalia y el Gaula tienen los videos”.

La noticia de la aparición del cuerpo sin vida de GUILLERMO en Ibagué, se supo el pasado martes, por noticias de radio, la esposa viajo allí y “…el CTI de la Fiscalía le informó que dos días después de la desaparición, habían encontrado a Rivera y lo reportaron con NN. “¿Por qué hasta ahora identifican a Guillermo?¿Por qué lo reportaron con NN si cuando lo encontraron su cuerpo estaba intacto y tenía las huellas dactilares? Desde el mismo día en el que desapareció, todo el país sabía la noticia”, dice Betancour.

El resumen de Medicina Legal, al que pudo acceder Sonia, explicaba que Rivera había muerto por estrangulamiento. “Me mostraron las fotos del levantamiento del cadáver y yo lo reconocí. Estaba sólo en ropa interior. Tenía moretones en la cara, en la espalda, en los hombros y en el pecho, como si lo hubieran arrastrado. Y una marca en el cuello”. Lo encontraron por la vía el Totumo, en Ibagué, cerca de una hacienda llamada El Rodeo. Estaba en un basurero donde los constructores suelen arrojar los escombros. Según la versión del CTI, fue un habitante de la calle quien encontró el cuerpo y le dio aviso a la Policía”.

Quedan muchas dudas en este doloroso caso. Cual fue la actuación de las autoridades, hubo negligencia, omisión o falta de interés.

A pesar de los esfuerzos de la familia y las organizaciones, la mayoría de los medios de comunicación no contribuyeron oportunamente para salvar esa vida de las garras de los asesinos.

Podría concluirse que todo esto ocurrió, porque GUILLERMO RIVERA era un Sindicalista y esto confirma que en Colombia continúa el exterminio de todas las personas que defienden la causa social.