V Plenaria Nacional de la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz
CONVOCATORIA
LA PAZ: PROPÓSITO NACIONAL
V PLENARIA NACIONAL
ASAMBLEA PERMANENTE DE LA SOCIEDAD CIVIL POR LA PAZ
La paz en Colombia no depende solo de un acuerdo entre las partes enfrentadas. Se necesita un compromiso social para construir los consensos que hagan realidad la democracia y un modelo de desarrollo económico que garantice el Estado Social de Derecho y la sostenibilidad de la paz.
La sociedad colombiana sigue comprometida en buscar caminos de paz. Hoy más que nunca este esfuerzo necesita el apoyo de la comunidad internacional para proteger a la población civil, parar la guerra e iniciar diálogos hacia una solución política negociada.
Por eso, convocamos al país a participar en la V Plenaria de la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz de Colombia del 12 al 14 de octubre en Bogotá y lo instamos junto con la comunidad internacional a hacer parte de este Gran Propósito por la Paz orientado a:
La reactivación de los buenos oficios de un delegado para la paz en Colombia del Secretario General de Naciones Unidas.
Convertir las elecciones territoriales de 2007 en un plebiscito nacional por el cese al fuego, el respeto a la población civil, la democracia y el diálogo por la paz
Solicitar a los gobiernos de América Latina conformar un Grupo de países amigos por la paz de Colombia.
Convocar a los gobiernos de los Estados Unidos, la Unión Europea y los países amigos a implementar una política cierta de cooperación para la paz que contribuya a consolidar la democracia, a superar la crisis humanitaria y a garantizar los derechos humanos.
En los últimos meses se han dado pasos positivos encaminados hacia la solución política negociada del conflicto interno armado. La iniciativa de Casa de Paz despejó el camino para el inicio del “diálogo formal exploratorio” entre el Gobierno Nacional y el ELN con el acompañamiento de organizaciones de la sociedad y de la comunidad internacional. Después de la reelección, el Presidente Álvaro Uribe y las FARC han manifestado, de distinta manera, una disposición favorable para un acuerdo de intercambio humanitario y posibles acercamientos.
De otra parte, avanza un proceso de desmovilización de grupos paramilitares que, sin embargo, no logra poner fin a este fenómeno que conserva intacto parte de su andamiaje coercitivo, económico y político y resurge en su expresión militar en algunas regiones del país, como lo señala la Misión de la OEA.
La seguridad democrática es el centro de la política del gobierno. Si bien se han reducido algunos índices de violencia, persiste una grave crisis humanitaria y de derechos humanos, que se manifiesta en el crecimiento del desplazamiento, las detenciones arbitrarias y la desaparición forzada y se mantienen las ejecuciones extrajudiciales, el secuestro y las infracciones al Derecho Internacional Humanitario, que comprometen a todas las partes enfrentadas. Razón por la cual desde hace dos años persistimos en la Campaña Nacional por Acuerdos y Compromisos Humanitarios Ya.
Es evidente que, aunque en cuatro años se ha logrado frenar el avance de las guerrillas, la estrategia militar del Plan Patriota no ha logrado su objetivo de derrotarlas y éstas están lejos de alcanzar su objetivo de conquistar el poder por la vía armada.
A pesar de las fumigaciones y la extradición, los cultivos de uso ilícito se diseminan mientras que los carteles de la droga se fragmentan, de tal manera que se garantiza la continuidad del narcotráfico como combustible de la guerra. La penetración del narcotráfico y el paramilitarismo en instituciones del Estado, y en general en la sociedad colombiana, ha adquirido una dimensión tal que en algunas regiones controlan instancias de poder político, económico y social. Colombia enfrenta una difícil situación internacional que nos convierte en objetivo de políticas antidrogas que favorecen formas de intervención militar que intensifican el conflicto armado.
La percepción de seguridad contribuye a un crecimiento de la economía que, sin embargo, distribuye de manera desigual sus beneficios entre la población. Los estudios sobre pobreza señalan que, en el mejor de los casos, sus altos niveles se han mantenido, al paso que la inequidad entre pobres y ricos es cada vez mayor.
El desangre presupuestal que implica el gasto de seguridad y defensa, los incalculables costos humanos que deja la confrontación armada y la inutilidad de la violencia, son razones para que la sociedad colombiana y la comunidad internacional actuemos ya en torno a un Gran Propósito por la Paz de Colombia.
Por eso, desde las iniciativas ciudadanas de paz, las organizaciones sociales y populares, de derechos humanos, de familiares y víctimas del conflicto armado, gremios, empresarios e iglesias convocamos a la V Plenaria Nacional de la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz.


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