Skip navigation.
Home

INTERVENCIÓN DE ASFADDES

Documentos base

III ENCUENTRO NACIONAL DE VICTIMAS DE CRÍMENES DE ESTADO BOGOTÁ, COLOMBIA 7, 8 Y 9 DE JULIO DE 2.006

Por: Adriana Diosa
Asfaddes Seccional Medellín (Antioquia)

Para Comenzar, quiero traer a este auditorio los versos del cantor popular: “El Juglar” de Antioquia que con sus poemas recrea nuestras consignas, nuestros conceptos y nuestras luchas cotidianas.

Por verdad, justicia y reparación integral.
(Oscar Manuel Zuluaga Uribe)

Gobierno de claridades
Y contra la guerra sucia
Contra las impunidades
Y la omisión y la argucia…
Contra el engendro y la astucia
Con que quieren disfrazar
La condena a los “paracos”
Que se van a “reinsertar”.

Para que no se “reinserten”
En otro nuevo negocio
Cambiando los uniformes
Pero con el mismo socio;
Para que no salgan limpios
Con un lavado de manos
Y paguen las violaciones
A los derechos humanos.

Por verdad y por justicia
Reparación integral
A las víctimas de crímenes
De lesa humanidad;
Exigir con seriedad
Castigar los solapados
Crímenes de humanidad
Que ha perpetrado el estado.

Por validar la memoria
De cien miles que han matado
De los desaparecidos,
De los que han masacrado;
Por reivindicar la historia
Sufriente de la nación
Y no aplicar un fingido
Ni mentiroso perdón. (*)
ASFADDES
PERSISTIENDO Y RESISTIENDO CONTRA LA IMPUNIDAD

“Cuando los miedos se juntan, el dolor se vuelve resistencia.”

Desde el surgimiento de Asfaddes (Asociación de Familiares de detenidos desaparecidos) en 1.982, más de 7.300 casos de desapariciones forzadas están registradas oficialmente en nuestra base de datos, apareciendo como responsables, por acción o por omisión, en su gran mayoría, agentes estatales y grupos paramilitares que actúan con la aquiescencia y tolerancia de aquellos.

Esta realidad queda evidenciada en los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en los cuales se condena al Estado Colombiano por su responsabilidad, entre otros, en los siguientes casos:
• Detención-desaparición forzada e involuntaria de 19 comerciantes en octubre de 1987, en la región del Magdalena Medio actuando como autores materiales algunos integrantes del grupo Paramilitar “Los Macetos”.
• La desaparición forzada de 43 personas en Pueblo Bello, región del Urabá Antioqueño. Hecho ocurrido el 14 de enero de 1990.
• Reseñamos, también, la sanción al estado Colombiano emitida por la Comisión interamericana de derechos humanos después de comprobar su responsabilidad en la detención- desaparición Forzada de Luis Fernando Lalinde en 1.984, en el municipio de Jardín, departamento de Antioquia.

Pese a que la jurisdicción internacional de derechos humanos ha condenado en repetidas ocasiones al estado Colombiano por la practica sistemática de este crimen de lesa humanidad, la desaparición forzada de personas sigue siendo una practica sistemática, aplicada directa o indirectamente por agentes estatales como parte de una política de terrorismo de estado.

La Política de Seguridad Democrática implantada por el actual gobierno en los últimos años, no ha Favorecido la vida y la libertad de cientos de personas que han entrado a engrosar la lista de los miles de desaparecidos que existe en nuestro país. Por el contrario, se presenta un incremento de casos de Desaparición Forzada en la última década.

Como si lo anterior fuera poco, el gobierno promueve un marco legal acorde con la ley 975 del 2005 que a nuestro juicio busca de manera intencional proteger a los victimarios responsables de este execrable crimen, con lo cual se consolidan de manera evidente los mecanismos de impunidad que hoy lesionan los derechos tan anhelados de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación integral.
Las víctimas agrupadas en la asociación de familiares de detenidos desaparecidos no reconocemos la Ley de impunidad, mal llamada Ley de justicia y paz, porque no garantiza la preservación de los derechos de las mismas, en los términos establecidos por los tratados internacionales de derechos humanos. Por tanto no dudamos en afirmar que esta es una normatividad que perfectamente favorece la impunidad en nuestro país.
En tal sentido Asfaddes manifiesta de manera categórica, ante el Tercer Encuentro Nacional de Víctimas de crímenes de estado, que para nuestra organización no queda la menor duda que el marco legal (Ley 782 de 2003 , decreto 128, y ley 975 de 2005) que cubre todo el proceso de negociación con los grupos paramilitares, excluye e in visibiliza de manera premeditada a las Victimas de crímenes de estado porque el gobierno de Álvaro Uribe Vélez ha decidido eludir de manera contundente la responsabilidad estatal en estos crímenes.

Visibilizar, denunciar y rechazar con ahínco la comisión de este crimen de lesa humanidad en Colombia y en la tierra no hubiera sido posible sin el apoyo constante y solidario de las Organizaciones Internacionales de Cooperación que desde diferentes escenarios han comprometido sus esfuerzos con la defensa de los derechos humanos en nuestro país y en el mundo. Igualmente ha sido fundamental poder contar con el apoyo incondicional de las organizaciones sociales y/o políticas que con su trabajo constante apoyan la búsqueda de una nueva Colombia: organizaciones a las que muchos de nuestros seres queridos desaparecidos forzosamente han pertenecido en algún periodo de sus vidas.

Consideramos importante la consolidación y el fortalecimiento de un gran movimiento social de víctimas de crímenes de Estado, liderado y dinamizado por las victimas con el acompañamiento irrestricto del movimiento social colombiano, representado en las organizaciones en las cuales muchos de nuestros familiares detenidos desaparecidos, sembraron sus semillas para una nueva sociedad. Un gran Movimiento de victimas que dinamice y fortalezca a su vez las organizaciones naturales de las victimas y que genere espacios reales de unidad y acción contra la impunidad; un movimiento de victimas que esté muy lejos de convertirse en un aparato mas; Un movimiento que entre otras cosas busque el esclarecimiento de los crímenes de desaparición forzada, el castigo para los culpables o responsables materiales pero, sobre todo, castigo a los autores intelectuales encubiertos por leyes de impunidad o por importantes cargos públicos bajo la responsabilidad política del estado; un movimiento que trabaje porque se escuche la Verdad Verdadera, representada en la voz de las victimas.

Olvidar significa no existir para la historia, borrar el sufrimiento, el dolor y los proyectos de tantas victimas que generaron vida en sus luchas y protestas, en sus procesos reivindicativos, en sus acciones transformadoras.

Saber la Verdad es un derecho que no solo tiene dimensiones individuales para las victimas y sus familiares sino que tambien tiene unas dimensiones colectivas, sociales y culturales, pues la sociedad debe conocer las atrocidades que han ocurrido (y como han ocurrido) para recuperar la dignidad de las victimas y evitar la repetición de los hechos crueles.
Desde nuestra condición de víctimas del dolor, la angustia, la incertidumbre, la barbarie... no renunciamos a saber que pasó con nuestros familiares: ¿Donde están? ¿Que hicieron con nuestros seres queridos? ¿Quienes se los llevaron?...Es por esto, y por mucho mas, que los miles de familiares de personas desaparecidas forzosamente en nuestro país, a lo largo del conflicto social y armado que aún hoy nos aqueja, consideramos indispensable conocer y asimilar la verdad y que cese el conflicto para iniciar un proceso real de recuperación social.

El derecho a la JUSTICIA es irrenunciable, innegociable y requisito fundamental para que haya un proceso real de reconstrucción de la nación. La justicia es un deber y obligación del estado para con una sociedad afectada durante muchos años por la violencia política. El derecho a la justicia pasa por la instauración de preceptos éticos y democráticos que reconozcan la gravedad de los crímenes y daños ocasionados a las personas, a las organizaciones y a la sociedad en general.
En este proceso de reconocimiento del derecho a la justicia que tenemos las victimas de crímenes de estado, es necesario establecer juicios y sanciones ejemplarizantes proporcionales a la gravedad de los delitos: no podrán existir beneficios como “la casa por cárcel” para los responsables de delitos de lesa humanidad; el estado tendrá la obligatoriedad de llegar hasta los responsables intelectuales de los crímenes así con ello se evidencie la responsabilidad política del mismo en la comisión de los crímenes; establecer responsabilidad de mando para que quienes paguen las condenas sean realmente los culpables a fin de que se logre algún día erradicar la impunidad y dignificar el nombre de nuestros seres queridos...

“La experiencia indica que es la amnesia la que hace que la historia se repita y que se repita como pesadilla.
La buena memoria permite aprender del pasado, porque lo único que tiene la reparación del pasado es que sirva para la transformación de la vida presente”.

Acerca del derecho a la Reparación Integral.
Reparar no es simplemente “componer una cosa, reparar una maquina, remediar o corregir un daño o reestablecer algo”. Como ( ) se enuncia en el diccionario de la real academia de la lengua española. Ninguna definición podrá contener integralmente todo el dolor que ocasiona la desaparición forzada de un ser querido. Ninguna definición podrá describir lo que significa borrar de la historia y sumergir en la oscuridad la vida de un ser humano, de un hermano, de un hijo, de una madre de un esposo…
Aunque jamás se podrá corregir ni reparar enteramente el daño que este crimen atroz ocasiona a nuestras familias, a las organizaciones sociales y políticas a las que pertenecían los desaparecidos y a la sociedad, si manifestamos que ( ) el derecho a la reparación integral es requisito fundamental para la construcción de una paz duradera y con justicia social
( )
La reparación tiene un carácter integral porque busca resarcir en parte, los daños ocasionados desde todos los ámbitos en que se produjeron: desde lo social, lo político, lo cultural, lo moral, lo simbólico, lo psicológico, lo económico, entre otros; La reparación debe ser pública, haciendo explicita las causas, sentidos y fines de lo que ha venido sucediendo por la grave y sistemática violación a los derechos humanos y, en particular, por la implementación de la desaparición forzada de personas en nuestro país. ( )
Los familiares de las victimas exigimos que se rechace, se repudie y se proscriban estas practicas de manera publica y contundente.

“Olvidar es guardar un silencio cobarde, conciente y permisivo, encubrir los delitos cometidos y las causas estructurales que los provocaron”.

La asociación de familiares de detenidos desaparecidos de Colombia “Asfaddes”, nace en el contexto de la aplicación de la doctrina de “seguridad nacional” creada por los Estados Unidos “para la preservación del Orden en América Latina” en la década de los ochenta (80’), Cuando se sistematiza la violación a los derechos humanos como modalidad represiva para eliminar opositores políticos y se institucionaliza como mecanismo de represión, utilizado por regímenes autoritarios, dictatoriales y democracias formales.

Las anteriores características siguen siendo un común denominador en la gran Mayoría de los casos de desaparición forzada reportadas en nuestra base de datos en los últimos años. Este análisis ha sido ratificado y corroborado por el grupo de trabajo de desaparición forzada de las naciones unidas que estuvo en Colombia en julio del año 2004, después de recibir varias denuncias directas y desplazarse a diferente zonas del país afectadas por este execrable crimen.

Pese a que Colombia es considerada como la democracia más antigua de América Latina y declarada en la constitución política de 1991 como estado social de derecho, sigue soportando los más altos índices de desapariciones forzadas, crimen éste, catalogado en el contexto internacional como delito de lesa humanidad y tipificado como delito en Colombia, solo desde el año 2000 mediante la ley 589.

En Colombia se han registrado, desde 1977 con la detención desaparición de Omaira Montoya Henao, bacterióloga, militante de izquierda con tres meses de embarazo y desde el surgimiento de Asfaddes en 1982 hasta la fecha más de 7.000 casos de desapariciones forzadas e involuntarias registradas oficialmente; siendo responsables en su mayoría agentes del estado por acción o por omisión y grupos paramilitares que actúan con la aquiescencia y tolerancia del estado.

En la década de los ochenta, las desapariciones forzadas eran ejecutadas de manera directa por agentes del estado como es el caso de las 13 personas en su mayoría estudiantes de las Universidades Nacional y Distrital de Bogotá caso que da origen al nacimiento de nuestra asociación.

A finales de esta década, Con la implementación del proyecto paramilitar se incrementan los casos de desaparición forzada en los que existe evidencia del apoyo, aquiescencia y tolerancia del estado Colombiano, para perpetuar la impunidad. Como caso ilustrativo, en octubre de 1987 fueron detenidos desaparecidos 19 comerciantes en la región del Magdalena Medio a manos del grupo paramilitar llamado “Macetos”; poco tiempo después este grupo masacró a varios funcionarios judiciales en el sitio denominado la Rochera.

En los años 90’ se perfecciona la modalidad con la implementación de métodos para borrar huellas de la detención desaparición forzada de personas y la negación de toda información a sus familiares.

En el año 2000, a partir del caso emblemático en nuestra asociación, Desaparición Forzada de Ángel Quintero miembro activo de la seccional Medellín de nuestra asociación con Claudia Monsalve. Este hecho se constituye en una modalidad de silenciamiento de las familias que han decidido agruparse para buscar a sus seres queridos y para exigir justicia, pero también se constituye en intento de desvertebramiento de nuestra organización y de deslegitimización de nuestro trabajo por la vía más cruel: Desaparecer forzadamente a los familiares que luchamos contra este atroz crimen.

Este documento recoge el sentir de los familiares de detenidos-desaparecidos agrupados en la asociación de familiares de detenidos desaparecidos Asfaddes quienes no avalamos ningún proyecto de ley presentados hasta el momento al congreso de la republica hasta tanto no recojan integralmente el derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación integral en los términos concebidos por las victimas.

Y ya para terminar, un homenaje, un reconocimiento hecho poema o un poema hecho hombre, a quien después de ser un sencillo desplazado que un día llegó a nuestra oficina para solicitar acompañamiento en la atrevida tarea de denunciar la desaparición forzada de seis personas de su familia sin imaginar siquiera que el se convertiría en la victima numero siete.

Para este hombre que desde su alegría y humildad se convirtió en funcionario de la seccional Medellín y después de su desaparición con nuestra compañera Claudia Monsalve hoy es otro ser querido en la lista, otra razón para mantener viva nuestra lucha. Para Ángel José Quintero.

A ROQUE

Llegaste temprano al buen humor
Al amor cantado
Al amor decantado

Llegaste temprano
Al ron fraterno
A las revoluciones

Cada vez que te arrancaban del mundo
No había calabozo que te viniera bien
Asomabas el alma por entre los barrotes
Y no bien los barrotes se aflojaban turbados
Aprovechabas para librar el cuerpo

Usabas la metáfora ganzúa
para abrir los cerrojos y los odios
con la urgencia inconsolable de quien quiere
regresar al asombro de los libres

le tenias ojeriza a lo prohibido
a las desgarraduras para ínfula y orquesta
al dedo admonitorio de algún colega exento
algún apócrifo buen samaritano
que desde Europa te quería enseñar
a ser un buen Latinoamericano

le tenias ojeriza a la pureza
por que sabias como somos de impuros
como mezclamos sueños y vigilia
Como nos pesan la razón y el riesgo

Por suerte eras impuro
Evadido de cárceles y cepos
No de responsabilidades y otros goces
Impuro como un poeta
Que eso eras
además de tantas otras cosas

Ahora recorro tramo a tramo
Nuestros muchos acuerdos
Y tambien nuestros pocos desacuerdos
Y siento que nos quedan diálogos inconclusos
Recíprocas preguntas nunca dichas
Malentendidos y bienentendidos
Que no podremos barajar de nuevo

Pero todo vuelve a adquirir su sentido
Si recuerdo tus ojos de muchacho
Que eran casi un abrazo casi un dogma
El hecho es que llegaste
temprano al buen humor
Al amor cantado
Al amor decantado
Al ron fraterno
A las revoluciones
Pero sobre todo llegaste temprano
Demasiado temprano
A una muerte que no era la tuya
Y que a esta altura no sabrá que hacer
con
tanta
vida.
(Mario Benedetti)

“Quedará algo mas de nosotros, que el gesto o la palabra, este deseo candente de derrotar la impunidad...”