Mural de la Memoria. La comunidad de la Universidad Pedagógica Nacional no olvida

“Fue un trabajo con la comunidad educativa. Están inmersos los maestros, los estudiantes, los trabajadores y, obviamente, las familias de cada una de las personas plasmadas en este muro de la memoria”, explica Gustavo Pedraza, refiriéndose a la inclusión de su hermano Carlos en el mural inaugurado este viernes 26 de mayo en la plaza de la Memoria (Edificio Administrativo) de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y que agrupa a nueve de las víctimas del conflicto armado y la violencia sociopolítica que la institución ha reivindicado durante años.

 

Daniel Esquivia Zapata, autor de la obra, conoce bien ese sentimiento. Nacido en San Jacinto, Bolívar, sufrió en 1989 la tragedia del desplazamiento forzado cuando, con solo dos años, él y su familia tuvieron que abandonar su hogar por amenazas de un grupo paramilitar. Su obra, de alguna forma, es un reflejo de su pasado. Esquivia lleva trabajando desde finales del año pasado en este mural que terminó finalmente a principios de mayo. Pero no lo hizo solo, contó con el apoyo de los familiares y amigos de las personas retratadas para la selección de la imagen que querían plasmar de su ser querido y los textos que la acompañan, todos estos representativos de sus pensamientos y sus luchas, de quienes fueron como personas más allá del hecho victimizante.

 

“Por un lado era sacar la imagen de que son víctimas y ya. Esto es una persona, así de grande es, así de compleja es. Miren todos los textos, miren todo lo que pensaron, sepan también que vinieron familiares y lo pusieron ahí, esto no lo escogieron ellos [los retratados], no pudieron, esto lo escogieron los familiares y las amistades. Así de conectados estamos”, explicó Esquivia sobre la esencia del mural, durante la inauguración. “[Quería mostrar] realmente qué tan grande es una vida, eso es lo que necesitamos. Porque la idea de víctima a veces los reduce y [con eso] tratan de mandarlo al olvido a uno (...) También nos dicen que no pensamos, pues, esta gente pensó y aquí está”, agregó.

 

La iniciativa de este proyecto surgió de la UPN, según explicó Crisanto Gómez, subdirector de Bienestar Universitario, dada la voluntad de “contribuir a la reparación simbólica y moral de todas las víctimas de la Universidad Pedagógica Nacional y afianzar la memoria institucional a estas personas que, en algún momento, trasegaron por la vida institucional y que aportaron desde sus diferentes condiciones de estudiantes, profesores y trabajadores”.

 

“[El mural contribuye así] a restablecer las vivencias de quienes perdimos. Esas pérdidas que nosotros tuvimos no son suficientemente dimensionadas”, explicó por su parte Sandra Rodríguez, docente del Departamento de Ciencias Sociales de la UPN. “Creo que esto permite que el ejercicio de memoria sea un ejercicio por sí mismo de justicia, en el sentido en que se repara el nombre, pero también la potencialidad de lo que pudieron ser ellos. Tú ves en este ejercicio que se hizo, a todos los familiares aportando sus narrativas sobre quiénes eran los que están aquí. Cuando alguien viene y ve el mural y lee lo que está ahí, se da cuenta de quienes son ellos”, añadió.

 

El mural de la memoria, ubicado en la Plaza de La Memoria de la sede de la calle 72, retrata de cuerpo completo a Carlos Pedraza, egresado de la UPN e integrante del proyecto Nunca Más del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE) y del Congreso de los Pueblos, además de fundador de Pensamiento Colectivo. Fue desaparecido y asesinado en enero de 2015, su cuerpo fue hallado en las inmediaciones de Gachancipá (Cundinamarca) sin que las autoridades hayan determinado todavía la autoría.

 

“Particularmente, me queda la memoria de mi hermano, así esté plasmada en este muro, nosotros como familia la llevamos siempre en el corazón. Deja muchas enseñanzas, nos deja mucho trabajo”, dijo Gustavo Pedraza. “Todo lo que él empezó, nos vemos en la obligación y el compromiso de seguirlo adelante. Si queremos hacer memoria de su trabajo, de él, tenemos que seguir indiscutiblemente con todos los proyectos que venía haciendo”.

 

El mural también plasma la imagen de Eduardo Loffsner Torres, trabajador de la UPN y miembro del sindicato de Trabajadores de la Universidad, que él mismo ayudó a organizar en 1973. Entre 1979 y 1983 estuvo detenido por su oposición al Estatuto de Seguridad, promovido por el Gobierno de Julio César Turbay, periodo durante el cual sufrió torturas en la cárcel por agentes de los organismos de seguridad, tal y como detalla un Informe de Amnistía Internacional publicado en la época. En 1986 fue detenido otra vez y desde ese momento su compañera de vida, Luz Marina Hache, sigue esperando la llamada que le prometió.

 

Entre las víctimas de la Pedagógica también está Darío Betancourt Echeverry, desaparecido forzadamente el 30 de abril de 1999 en Bogotá y del que solo se hallaron algunos de sus restos en septiembre del mismo año; Miguel Ángel Quiroga Gaona, sacerdote de la comunidad Marianista, quien fue asesinado por paramilitares en 1998 cuando estaba trabajando por la parroquia de Lloró, Chocó; Goldson Granados, estudiante de la licenciatura de Educación Física, asesinado junto a otras 8 personas en los primeros días de febrero de 2001 por guerrilleros de las FARC en el Parque Nacional Puracé, mientras realizaba una expedición ecológica; Cristina del Pilar Guarín, licenciada en Ciencias Sociales, fue una de las mujeres desaparecidas tras la toma del Palacio de Justicia el 6 de noviembre de 1985 y cuyos restos fueron identificados a finales de 2015; Lizaida María Ruiz Borja, licenciada en Lenguas Modernas, Daniel Andrés Garzón Riveros y Oscar Danilo Arcos, estudiantes de la licenciatura de Ciencias Sociales. Los tres fallecieron en marzo de 2012 por una explosión mientras veían un partido del Santa Fe, equipo del que eran hinchas; aunque la versión inicial de la Fiscalía los señalaba de estar manejando explosivos, sus familias han desmentido estas acusaciones e inclusive se ha dicho que fueron agentes estatales quienes plantaron los explosivos.

 

 

 

Bogotá