La memoria activa es la única manera de combatir el asesinato y la desaparición. 28 años de impunidad para el dirigente campesino Pedro Nel Osorno

 

Un día antes de haberse cumplido los 28 años de la desaparición forzada de Pedro Nel Osorno Ospina - quien fuera secretario general de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) y activista de ¡A Luchar! y de Pan y Libertad, en el departamento de Antioquia- sus familiares y allegados se organizaron para celebrar una conmemoración en su nombre y el de otras víctimas de crímenes de Estado. El evento tuvo lugar en la ciudad de Medellín el 12 de mayo en un acto que recordó la labor de Pedro Nel como persona y activista político.

 

Al evento, que inició hacia las 3.30 de la tarde, asistieron más de un centenar de personas, entre los que se repartieron 150 copias de un libro de memorias de Pedro, escrito por sus compañeros, familiares y amigos, en una recopilación de historias y memorias sobre momentos compartidos con él, y que fue editado por su hermana Lucía Osorno. Tras el evento, en el que se agotó la edición inicial, la familia planea imprimir otros 200 ejemplares, según confirmó Lucía, integrante del capítulo Bogotá del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice)

 

Además de la presentación del libro, durante el evento se realizó un conversatorio para hablar del rol de líder social de Pedro Nel, en el que participaron compañeros que lo conocieron por su trabajo en la ANUC y en Pan y Libertad.

 

“Era un líder campesino que impulsó el trabajo de la ANUC en parte de Antioquia, muy comprometido con la gente”, comentó Alonso Tobón, presidente de la Alianza Social Independiente (ASI) y quien conoció en 1976 a Pedro Nel, cuando ambos eran jóvenes e iniciaban su militancia política. “Él era un activista por naturaleza, un buen mediador de las diferencias entre las personas. Era una persona muy sincera y muy comprometida con la comunidad. Demasiado comprometida con la comunidad”, agregó.

 

Pero más allá de Pedro Nel, su hermana Lucía quiso convertir ese espacio en un profundo y sincero ejercicio de memoria por todas las víctimas de la criminalidad estatal, de modo que también se dio la palabra a los familiares que quisieran explicar su caso. Una de ellos fue Gloria Salcedo, cuyo hijo Carlos Pedraza, miembro del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia y del Movice, fue desaparecido y posteriormente asesinado a principios de 2015.

 

“Algún día lograremos contarle al mundo que en Colombia hubo un genocidio, que a nosotros nos toca hacer memoria porque la memoria activa es la única manera de combatir el asesinato y la desaparición”, manifestó Lucía.

 

“La participación fue muy buena, el acompañamiento del Movice Capítulo Antioquia y de las organizaciones de allá. Lo que queríamos con este evento era honrar su memoria, recordar quién era; pero también manifestar la importancia de realizar este tipo de eventos, que no necesitamos mucho para honrar y recordar a los nuestros”, explicó Lucía. “Somos nosotros los familiares al lado de las organizaciones sociales los que tenemos que visibilizarlos, hacer memoria, contar para que este horror no se repita”, agregó.  

 

En el homenaje participaron varias organizaciones sociales y de defensa de los derechos humanos, entre ellas, el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) capítulos Bogotá y Antioquia, la Asociación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (Asfaddes) Nordeste antioqueño, el Comité de Solidaridad por los Presos Políticos (CSPP), la organización Vamos Mujeres, la Fundación Paz y Reconciliación, el Instituto Popular de Capacitación (IPC) Medellín, CONFIAR cooperativa -quien prestó el auditorio para el homenaje-, la Unión Nacional de Empleados Bancarios (UNEB) y la Corporación Jurídica Libertad.

 

 

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