19 años después del asesinato de Eduardo Umaña, su labor sigue inspirando el camino hacia la Memoria y la Verdad

 

[EN IMÁGENES] Homenaje a Eduardo Umaña Mendoza. 19 años de impunidad

 

[EN VÍDEO] Mensaje de Camilo Umaña, hijo de Eduardo Umaña, en la conmemoración de los 19 años de su asesinato

 

[EN VÍDEO] Homenaje al abogado defensor de derechos humanos Eduardo Umaña Mendoza

 

Familiares, amigos y compañeros del abogado defensor de derechos humanos Eduardo Umaña Mendoza se reunieron el pasado jueves 27 de abril para conmemorar los 19 años de su asesinato, en un evento organizado por el capítulo Bogotá del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado y la Unión Sindical Obrera (USO), que contó con las intervenciones de su esposa e hijo, así como de sus más allegados.

 

No es fácil para muchos recordar a Eduardo. Su trabajo y su lucha comprometida por la defensa de los derechos humanos en Colombia le costó la vida un 18 de abril de 1998, cuando tres personas entraron a su despacho haciéndose pasar por periodistas y le propinaron varios disparos. Sin embargo, sus sueños revivieron este jueves 27 de abril, cuando los asistentes a la conmemoración del décimo noveno aniversario de su asesinato decidieron sembrar palabras de esperanza y futuro para al país, en un ejercicio de reivindicar la memoria como herramienta contra la impunidad.

 

Uno a uno, varios de los asistentes escribieron en un papel una palabra que les recordaba a Eduardo y la “sembraron” en una pequeña vasija de cristal con agua, como símbolo de vida. Poco antes, su hijo, Camilo Umaña se dirigió a los asistentes a través de un vídeo, en el cual denunció cómo las víctimas han sido relegadas en el proceso de implementación del Acuerdo de paz, “pasando de ser el centro de la mesa de negociaciones a un centro de mesa, un adorno”. (Ver vídeo número 1 al inicio de la nota).

 

“No hablamos sólo de un olvido simbólico, sino también material, de participación. Ese centro del proceso ha sido desplazado y ha quedado como un argumento discursivo, como pasajeros de segunda en un momento de gran relevancia para nuestro país”, agregó.

 

Por su parte, compañeros de lucha también dedicaron unas palabras a través de otro vídeo, en el cual recogieron la trayectoria y trabajo de Eduardo (Ver vídeo número 2 al inicio de la nota).
Cesar Carrillo, expresidente de la USO, miembro del Capitulo Bogotá del Movice y quien conoció personalmente a Umaña Mendoza, lo describió como una persona muy exigente, honesta y de quien se podía aprender algo siempre. “Una de las mayores virtudes que tenía Eduardo Umaña Mendoza era su lealtad, no solo para las personas con las que trabajaba, sino leal con sus principios, con su forma de pensar. El Estado sabía que asesinaba a un estandarte de los Derechos Humanos”, expresó.

 

“Si Eduardo viviera trabajaría por que la impunidad de los crímenes de Estado se acabara. Sería una persona muy comprometida con el trabajo social, para que todos defendiéramos una construcción de paz, donde todos fuéramos iguales, no hubiera exclusión, donde no hubiera injusticia. Él resaltaría mucho el papel de las víctimas en la construcción de la paz porque él planteaba que las víctimas teníamos un papel que jugar”, explicó Luz Marina Hache, integrante del capítulo Bogotá del Movice.

 

El evento concluyó con las reflexiones de la también abogada defensora de derechos humanos Luz Marina Monzón y el abogado asesor de las FARC-EP, Diego Martínez, quienes hicieron una exposición sobre los sistemáticos asesinatos a líderes sociales en las regiones y los retos del proceso de implementación, respectivamente.

 

Han pasado casi dos décadas desde del asesinato de Eduardo y aún no han sido establecidas todas las responsabilidades de las personas involucradas. En septiembre del año pasado la Fiscalía declaró el crimen de Eduardo Umaña de lesa humanidad, reafirmando los argumentos expuestos por los abogados Jorge Eliécer Molano y Germán Romero –quienes presentaron la solicitud- al aducir que el crimen del jurista hizo parte de los ataques sistemáticos ejecutados por paramilitares entre 1998 y 1997 en contra de dirigentes políticos de izquierda, defensores de derechos humanos y representantes de las víctimas de crímenes de Estado.

 

 

 

Bogotá